Pensamiento del día

Oremos con la Iglesia febrero

 

Oración de la Mañana - Laudes

 

Invocación inicial

 

V Señor, abre mis labios.

R Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

Himno

 

Cuando vuelvo hacia ti mi pecado

Iba pensando en confesar sincero

El dolor desgarrado y verdadero

Del delito de haber abandonad;

 

Cuando pobre vuelvo a ti humillado,

Me ofrecí como inmundo pordiosero

Cuando, temiendo tu mirar severo,

baje los ojos; me sentí abrazado

 

sentí mis labios por tu amor sellados

y ahogarse entre tus lagrimas divinas

la triste confesión de mis pecados.

 

Llenosé el alma en luces matutinas,

Y viendo ya mis males perdonados,

Quise para mi  frente tus espinas. Amén.

 

Antífona 1 - Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

 

Salmo 50

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad;

por tu inmensa compasión borra mi culpa;

lava del todo mi delito,

limpia mi pecado.

 

Pues yo reconozco mi culpa,

tengo siempre presente mi pecado:

contra ti, contra ti solo pequé,

cometí la maldad que aborreces.

 

En la sentencia tendrás razón,

en el juicio brillará tu rectitud.

Mira, que en la culpa nací,

pecador me concibió mi madre.

 

Te gusta un corazón sincero,

y en mi interior me inculcas sabiduría.

Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;

lávame: quedaré más blanco que la nieve.

 

Hazme oír el gozo y la alegría,

que se alegren los huesos quebrantados.

Aparta de mi pecado tu vista,

borra en mí toda culpa.

 

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

no me arrojes lejos de tu rostro

no me quites tu santo espíritu.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso:

enseñaré a los malvados tus caminos,

los pecadores volverán a ti.

 

Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,

Dios, Salvador mío!,

y cantará mi lengua tu justicia.

Señor, me abrirás los labios,

y mi boca proclamará tu alabanza.

 

Los sacrificios no te satisfacen;

si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:

un corazón quebrantado y humillado

tú no lo desprecias.

 

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,

reconstruye las murallas de Jerusalén:

entonces aceptarás los sacrificios rituales,

ofrendas y holocaustos,

sobre tu altar se inmolarán novillos.

 

Antífona 1 - Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

 

Antífona 2 - Alégrate, Jerusalén, porque en ti serán congregados todos los pueblos.

 

Cántico Tob 13, 10-15. 17-19

 

Anuncien todos los pueblos sus maravillas

y alábenle sus elegidos en Jerusalén,

 la ciudad del Santo;

por las obras de tus hijos te azotará,

pero de nuevo se compadecerá

de los hijos de los justos.

 

Confiesa dignamente al Señor

y bendice al rey de los siglos

para que de nuevo sea en ti

edificado su templo con alegría,

para que alegre en ti a los cautivos

y muestre en ti su amor hacia los desdichados

por todas las generaciones y generaciones.

 

Brillarás cual luz de lámpara

y todos los confines de la tierra vendrán a ti.

Pueblos numerosos vendrán de lejos

al nombre del Señor, nuestro Dios,

trayendo ofrendas en sus manos,

ofrendas para el rey del cielo.

 

Las generaciones de las generaciones

exultarán en ti.

Y benditos para siempre todos los que te aman.

Alégrate y salta de gozo por los hijos de los justos,

que serán congregados,

y al Señor de los justos bendecirán.

 

Dichosos los que te aman;

en tu paz se alegrarán.

Dichosos cuantos se entristecieron por tus azotes,

pues en ti se alegrarán

contemplando toda tu gloria,

y se regocijarán para siempre.

 

Bendice, alma mía, a Dios, rey grande,

porque Jerusalén con zafiros y esmeraldas

será reedificada,

con piedras preciosas sus muros

y con oro puro sus torres y sus almenas.

 

Antífona 2 - Alégrate, Jerusalén, porque en ti serán congregados todos los pueblos.

 

Antífona 3 - Sión alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

 

Salmo 147

 

Glorifica al Señor, Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sión:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;

ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

 

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz;

manda la nieve como lana,

esparce la escarcha como ceniza

 

hace caer el hielo como migaja

y con el frío congela las aguas;

envía una orden, y se derriten;

sopla su aliento, y corren.

 

Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos.

 

Antífona 3 - Sión alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

 

Lectura breve            Is 53, 11b-12

 

Mi siervo justificará a muchos, porque cargó sobre sí los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte y tendrá como despojo una muchedumbre, porque se entregó a sí mismo a la muerte y fue contado entre los malhechores; él tomó sobre sí el pecado de las multitudes e intercedió por los pecadores.

 

Responsorio breve

V Él me librará de la red del cazador.

R Él me librará de la red del cazador.

V Me cubrirá con su plumaje.

R Él me librará de la red del cazador.

V Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

R Él me librará de la red del cazador.

 

Cántico de Zacarías

 

Antífona: Cuando veas a alguien desnudo, cúbrelo, y no desprecies a tu semejante; entonces brillará tu luz como la aurora, y tu justicia te abrirá camino.

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

 

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

                                                                

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombras de muerte,

para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

 por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona: Cuando veas a alguien desnudo, cúbrelo, y no desprecies a tu semejante; entonces brillará tu luz como la aurora, y tu justicia te abrirá camino.

 

Preces

 

Acudamos a Cristo, nuestro Salvador, que nos redimió con su muerte y resurrección, y supliquémosle, diciendo: Señor, ten piedad de nosotros.

 

Tú que subiste a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así en la gloria, * conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna.

 

Tú que, exaltado en la cruz, quisiste ser atravesado por la lanza del soldado, * sana nuestras heridas.

 

Tú que convertiste el madero de la cruz en árbol de vida, * haz que los renacidos en el bautismo gocen de la abundancia de los frutos de este árbol.

 

Tú que, clavado en la cruz, perdonaste al ladrón arrepentido, * perdónanos también a nosotros, pecadores.

 

(Se pueden añadir algunas intenciones libres.)

 

Como Cristo nos enseño, pidamos al Padre que perdone nuestros pecados, diciendo: Padre nuestro.

 

Oración

 

Te pedimos, Señor, que nos ayudes a continuar animosos estos días de penitencia que acabamos de empezar y que nuestras prácticas externas de penitencia estén siempre acompañadas por la sinceridad de un corazón que desea convertirse. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Conclusión

 

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R Amén.

 

Oración de la Tarde - Vísperas

 

Invocación inicial

 

V Dios mío, ven en mi auxilio.

R Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, etc.

 

Himno

 

Heme, señor, a tus divinas  plantas,

Baja la frente y de rubor cubierta,

Porque mis culpas son tales y tantas,

Que tengo miedo a tus miradas santas

Y el pecado mío  a respirar no acierta.

 

Más ¡ay!, que renunciar la lumbre hermosa

De esos divinos regalados ojos

es condenarme a noche tenebrosas,

y esa noche es horrible, es espantosa

para el que  gime antes tus pies del hinojos.

 

Dame licencia ya, padre adorado,

para mirarte y moderar mi miedo;

mas no te muestres de esplendor cerrado,

porque solo en la cruz mirarte puedo. Amén.

 

Antífona 1 - Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

 

Salmo 144

 

I

 

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;

bendeciré tu nombre por siempre jamás.

 

Día tras día te bendeciré

y alabaré tu nombre por siempre jamás.

 

Grande es el Señor, merece toda alabanza,

es incalculable su grandeza;

una generación pondera tus obras a la otra,

y le cuenta tus hazañas.

 

Alaban ellos la gloria de tu majestad,

y yo repito tus maravillas;

encarecen ellos tus temibles proezas

y yo narro tus grandes acciones;

difunden la memoria de tu inmensa bondad,

y aclaman tus victorias.

 

El Señor es clemente y misericordioso,

lento a la cólera y rico en piedad;

el Señor es bueno con todos,

es cariñoso con todas sus creaturas.

 

Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,

que te bendigan tus fieles;

que proclamen la gloria de tu reinado,

que hablen de tus hazañas;

 

explicando tus proezas a los hombres,

la gloria y majestad de tu reinado.

Tu reinado es un reinado perpetuo,

tu gobierno va de edad en edad.

 

Antífona 1 - Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

 

Antífona 2 - Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te invocan.

 

II

 

El Señor es fiel a sus palabras,

bondadoso en todas sus acciones.

El Señor sostiene a los que van a caer,

endereza a los que ya se doblan.

 

Los ojos de todos te están aguardando,

tú les das la comida a su tiempo;

abres tú la mano,

y sacias de favores a todo viviente.

 

El Señor es justo en todos sus caminos,

es bondadoso en todas sus acciones;

cerca está el Señor de los que lo invocan,

de los que lo invocan sinceramente.

 

Satisface los deseos de sus fieles

escucha sus gritos, y los salva.

El Señor guarda a los que lo aman,

pero destruye a los malvados.

 

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,

todo viviente bendiga su santo nombre

por siempre jamás.

 

Antífona 2 - Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te invocan.

 

Antífona 3 - Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

 

Cántico  Ap 15, 3-4

 

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh Rey de los siglos!

 

¿Quién no temerá, Señor,

y glorificará tu nombre?

Porque tú solo eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

 

Antífona 3 - Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

 

Lectura breve     Stgo 5, 16. 19-20

 

Confesaos mutuamente vuestros pecados y rogad unos por otros, para alcanzar vuestra curación, pues la oración ferviente del justo tiene gran eficacia. Hermanos, si alguno de entre vosotros se desvía de la verdad y otro logra convertirlo, sepa que quien convierte a un pecador de su camino equivocado salvará su alma de la muerte y cubrirá la multitud de sus pecados.

 

Responsorio breve

V Yo dije: «Señor, ten misericordia».

R Yo dije: «Señor, ten misericordia».

V Sáname, porque he pecado contra ti.

R Señor, ten misericordia.

V Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R Yo dije: «Señor, ten misericordia».

 

Cántico de la Sma. Vg.

 

Antífona: Vendrán días en que se les quitará el esposo y entonces los invitados a las bodas ayunarán.

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona: Vendrán días en que se les quitará el esposo y entonces los invitados a las bodas ayunarán.

 

Preces

 

Adoremos al Salvador de los hombres, que muriendo destruyó la muerte y resucitado restauró la vida, y digámosle humildemente: Santifica, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre.

 

Redentor nuestro, concédenos que, por la penitencia, nos unamos más plenamente a tu pasión, * para que consigamos la gloria de la resurrección.

 

Concédenos que imitemos a tu Madre, consuelo de los afligidos, * para que podamos consolar a los tristes, mediante el consuelo que nosotros somos por ti consolados.

 

Concede a tus fieles participar en tu pasión por medio de sus sufrimientos, * para que tu salvación se manifieste también en ellos.

 

Tú que te humillaste, haciéndote obediente hasta la muerte y una muerte de cruz, * enséñanos a ser obedientes y a tener paciencia.

 

(Se pueden añadir algunas intenciones libres)

 

Dígnate transfigurar a los difuntos a semejanza de tu cuerpo glorioso * y concédenos a nosotros ser un día partícipes de la gloria de ellos.

 

Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, oremos confiados a nuestro Padre: Padre nuestro.

 

Oración

 

Te pedimos, Señor, que nos ayudes a continuar animosos estos días de penitencia que acabamos de empezar y que nuestras prácticas externas de penitencia estén siempre acompañadas por la sinceridad de un corazón que desea convertirse. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

 

Conclusión

 

V El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R Amén.

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